Una mentira no necesita convencer a todo el país para influir en una elección. Basta con que alguien la crea, la comparta y la use para decidir su voto.
Soy Adriana González, periodista de investigación, y decidí investigar cómo verificar la información electoral antes de darle nuestra confianza. Porque defender nuestro derecho a elegir también exige revisar quién nos informa y con qué pruebas.
Pensemos en algo cotidiano: llega al grupo de WhatsApp un video donde un candidato parece hacer una declaración escandalosa. Alguien escribe “para que vean quién es” y comienzan los reenvíos. Pero falta lo fundamental: conocer cuándo se grabó, dónde se publicó y qué dijo esa persona antes y después del fragmento. Sin esa revisión, estamos difundiendo una acusación que todavía no hemos comprobado.
La primera pregunta debe ser de dónde salió la información. Una captura de pantalla no sustituye una noticia completa y un logotipo no demuestra que un medio haya publicado ese contenido. Busca la publicación original, revisa quién la firma y comprueba la fecha. El Instituto Nacional Electoral recomienda identificar la autoría y el momento de publicación, además de contrastar con otras fuentes antes de compartir contenido cuyo origen no sea confiable.
Después, revisa las pruebas. Si una publicación atribuye una frase a un candidato, busca la entrevista o el discurso completo. Si presenta una cifra, exige saber de qué documento salió y a qué periodo corresponde. Que varias cuentas repitan una versión no equivale a tener varias confirmaciones: todas podrían estar copiando el mismo mensaje sin verificarlo.
Las imágenes también necesitan contexto. Una fotografía puede ser auténtica y, aun así, utilizarse para describir un hecho distinto. Una búsqueda inversa permite localizar otras publicaciones de esa imagen y revisar si ya circulaba antes. Esta herramienta forma parte de los métodos de verificación del proyecto Certeza del INE.
Si el mensaje habla de fechas, casillas o requisitos para votar, consulta directamente al INE o a la autoridad electoral correspondiente. Si contiene una denuncia contra un político, revisa documentos y coberturas que expliquen sus pruebas. Una declaración de campaña debe someterse al mismo escrutinio, aunque venga de tu candidato favorito.
También debemos revisar lo que queremos creer. Estar de acuerdo con una acusación no la vuelve cierta. Antes de reenviar algo que te provoque enojo o entusiasmo, detente y comprueba su origen. La responsabilidad de partidos, candidatos y medios no desaparece; todos deben responder por lo que difunden.
Si ya compartiste información falsa, corrígela en el mismo grupo o espacio y acompaña la aclaración con la fuente verificada. Borrar el mensaje puede dejar a quienes lo leyeron con la misma idea equivocada.
La respuesta es concreta: verifica el origen, la fecha, el contexto y las pruebas antes de compartir. Si no puedes confirmar una afirmación, no la presentes como un hecho. Tu voto merece una decisión informada, y eso empieza por no darle a una mentira el poder de decidir por ti.



